martes, 8 de agosto de 2017

EL PELIGRO DE LOS SUSTITUTOS DE AZUCAR




 
Resulta que vivimos engañados por la publicidad de los sustitutos de azúcar, porque en realidad no nos ayudan a bajar de peso y si los consumimos con frecuencia durante mucho tiempo, se vuelven peligrosos.
 
En mi caso estuve 7 años consumiendo sustitutos de azúcar. El nutriólogo me recomendó splenda, pero también usaba el que dan en los restaurantes, la idea era evitar el azúcar para no engordar, (2010 a 2017). 
 
Los casos de acidez, gastritis y reflujo gástrico son muy comunes y piensa uno que tienen que ver con la edad o con cenar demasiado, así que hacia lo que todo mundo hace: atender los síntomas con antiácidos, he incluso tomando genoprasol.
 
Sin embargo, hace mas o menos un año mis problemas de acidez, gastritis y reflujo estaban empeorando, a pesar de los antiácidos, el genoprasol y el infalible remedio natural de tomar agua tibia con jugo de limón en ayunas. Nada daba resultados y cada vez era peor.
 
Puse atención en mi alimentación y el primer sospechoso fue el café. Creí que el café me estaba causando el exceso de acides. ¿Qué me diría el médico? Deje de tomar café. Así que deje de tomar café y mejore, pero solo unos días.
 
Cambié el café por té y sin embargo las molestias volvieron, aunque mas leves. Volví a la pregunta inicial: ¿que estoy comiendo que me genera tanta acides?"
 
La respuesta llegó mientras veía un capitulo de la serie "scandal": Huck le dice a Abby, que se prepara un café y le pone sustituto de azúcar: "los edulcurantes matan a las ratas de laboratorio".
 
En otras circunstancias no me habría llamado la atención, pero en ese momento la frase resonó en mi cabeza: llevo siete años consumiendo sustitutos de azúcar para "cuidar mi peso" sin ningún resultado; esos mismos edulcurantes ahora están en refrescos, yogures, pan y otros alimentos etiquetados como "light" y bajos en calorías, por lo que muchos gorditos y gorditas preferimos consumirlos.
 
Así que deje de tomar el sustituto de azúcar y para endulzar mi café o té, utilizo azúcar mascabado (dicen que es preferible al azúcar refinada). El resultado: la acides, las agruras y el reflujo se fueron. ¡Eureka!
 
La primera conclusión: Para autorizar que un producto o sustancia se utilice en alimentos (consumo humano), es necesario que en laboratorio se demuestre que no causa daño en cierta dosis. Es decir, se autoriza su uso en alimentos siempre y cuando se haga en dosis seguras. 
 
Pero ocurre lo mismo que con el azúcar: durante muchísimos años los seres humanos la utilizamos para endulzar nuestros alimentos y bebidas. No pasaba nada, ni engordaban ni teníamos enfermedades, como la diabetes infantil. Nuestro consumo estaba dentro de la dosis segura.
 
El problema se generó cuando la industria de los alimentos empezó a añadir grandes cantidades de azúcar o jarabe de alta fructuosa de maíz para mejorar el sabor de bebidas, jugos de fruta, cereales, alimentos enlatados, etc.
 
 
Si investigamos en internet, encontramos que las cantidades de azúcar o alta fructuosa que ingerimos sin darnos cuenta, sobrepasan con mucho la dosis segura, esa que nuestro organismo puede procesar sin enfermarse.
 
Con los edulcurantes pasa algo semejante. Nos dicen que es seguro tomarlos y que nos ayudaran a no subir de peso. Pero lo que estamos viendo en la realidad, es que seguimos gordos y nos enfermamos.
 
Nos están haciendo daño porque estamos tomando dosis altas y durante mucho tiempo.
 
Seguramente habrá personas que no han notado ningún síntoma negativo en su salud con los sustitutos de azúcar. O quizá no asocian su malestar con el consumo de productos light y los sustitutos de azúcar, simplemente porque creen que son buenos para su salud. 
 
Vale la pena investigar y hacer la prueba. ¿Que pasa si dejamos de tomarlos?
 
¿Será que los multimillonarios dueños de la industria de los alimentos sean capaces de engañarnos y hacernos daño?
 
¿Será que los medios de comunicación sean capaces de mentirnos, solo por ganar dinero?
 
Lo bueno es tenemos internet y lo podemos investigar.
 
Este es un artículo interesante sobre los edulcurantes:
 

martes, 18 de abril de 2017

LA GENTE FELIZ APROVECHA LAS OPCIONES DE CAMBIO


La gente feliz no solo acepta el cambio, ¡lo aprovecha! Son las personas que dicen: ¿Por qué habría de querer que mis próximos cinco años fueran como los últimos cinco?

(Del libro: Sea feliz ya, de Andrew Mathews)



 
Cuando alguien nos habla de hacer cambios en nuestra vida, nuestro inconsciente se resiste por miedo.
 
Generalmente creemos que tenemos el control de todo lo que pasa en nuestra vida, tenemos cierta seguridad en que las cosas van a permanecer igual por mucho tiempo. Tenemos establecidas rutinas y hábitos, cuyos resultados o consecuencias son conocidas, lo que nos da una agradable sensación de seguridad.

Sin embargo, la vida es un largo camino lleno de cambios, nada que esté vivo permanece igual. De manera constante, cambiamos: crecemos, aprendemos nuevas cosas, conocemos gente diferente, emprendemos nuevos proyectos, hacemos cosas nuevas.

El cambio es una parte inherente de estar vivo, es crecer, desarrollarse, moverse, aprender.

La diferencia está en la actitud que tenemos ante esa serie de cambios. Muchas veces nos entusiasman, otras nos sentimos temerosos al principio, pero luego nos adaptamos y seguimos adelante. Lo más difícil es cuando tenemos miedo, nos resistimos, lo sufrimos, tratamos de evitarlo.

Si entendemos que el miedo es nuestro sistema de seguridad, que nos ayuda a mantenernos vivos, a evitar peligros y correr riesgos innecesarios, podemos diferenciar las situaciones en las que podemos estar en peligro y aquellas en las que el miedo solo es reflejo de sentirnos inseguros.

Recuerda que la felicidad no es una circunstancia ideal en tu vida, es la actitud que tienes ante la vida. Si quieres que las cosas sean diferentes, tienes que tomar el riesgo de cambiar tu forma de pensar y crear pensamientos. Si cambias tu actitud, cambias tu vida.
 

lunes, 2 de enero de 2017

EL MEJOR LUGAR PARA CAMBIAR

 
1.-        Por lo general, el mejor lugar para un nuevo comienzo ¡es donde estás! Antes de cambiar de dirección, ¡piensa en cambiar de actitud! Cuando cambias, tu situación cambia. Es una Ley.

(En realidad no es necesario esperar a que las circunstancias cambien y sean de tal o cual manera para empezar a cambiar, basta con que tú lo decidas)

Tu momento de poder siempre es el presente, por lo tanto, el mejor momento para tomar decisiones y hacer cambios en tu vida, es hoy.

De hecho, todo lo que ya paso, es imposible cambiarlo precisamente porque ya paso. No puedes tomar nuevas decisiones en el pasado, lo que hiciste, está hecho y así se queda.

No puedes tomar decisiones o cambiar tu vida en el futuro, porque el futuro todavía no ha llegado. Puedes posponer y creer que lo harás mañana o cuando exista una determinada condición. Es solo una forma de evitar la responsabilidad de tomar la decisión en el presente. Puedes planear el resto de tu vida o imaginar los mas grandes y maravillosos sueños, pero finalmente la decisión la tienes que tomar en el presente.

A veces, todo lo que tenemos es tiempo. Aunque generalmente decimos lo contrario, de hecho lo creemos firmemente. Pero el tiempo es nuestro y podemos decidir, siempre en el presente, como lo vamos a utilizar. Es nuestra responsabilidad la forma en que lo utilizamos, la forma en que establecemos prioridades.

Hoy es el mejor momento de tu vida, hoy puedes decidir lo que quieres para el resto del año, para el resto de tu vida. Hoy tomas las decisiones y hoy inicias estos cambios.

Mañana, quien sabe, puede que ya no estés aquí.
 
 

jueves, 29 de diciembre de 2016

ARREPENTIMIENTO O APRENDIZAJE


A lo largo de nuestra vida, tomamos decisiones o hacemos cosas que no resultan como las pensamos. A veces salen tan mal las cosas que terminamos haciendo daño a alguien o que sin quererlo echamos a perder algo, sin que en realidad esa fuera nuestra intención.

No es el caso de las personas que intencionalmente lastiman o le hacen mal a otras personas, con mala fe o coraje. Ese no es el caso del que hablaremos aquí.

En este caso, nuestra intención no era causar daño, pero algo salió mal.
 
Nuestra primera reacción es sentirnos mal, sentirnos culpables por lo que paso. Es algo natural, es parte de nuestro repertorio de emociones. Lo importante es entender que guardar esos sentimientos de culpa y sentirnos mal por mucho tiempo, no cambia nada ni beneficia a nadie.

A la culpa generalmente le sigue el arrepentimiento. Es decir, somos conscientes del daño causado y no quisiéramos haberlo hecho, pero lo hecho, hecho esta. No podemos cambiar lo que ya paso. La culpa y el arrepentimiento son emociones naturales, las vivimos, las aceptamos y las dejamos atrás, porque la culpa y el arrepentimiento por sí mismo, no resuelven nada. Pero son las señales de que nuestros principios están sanos y que podemos diferenciar entre el bien y el mal. No sentir culpa si que sería un problema moral y ético. Pero la culpa y el arrepentimiento no deben durar mas allá de lo necesario.

Lo más importante de esa mala experiencia, es reconocer nuestra parte de responsabilidad y hacernos cargo de ella para no repetirla. Esto es bastante difícil, porque desde pequeños aprendimos que reconocer la propia culpa o asumir la culpa por otros, traía consigo un castigo. Le tenemos miedo al sufrimiento, sea físico o emocional, por eso lo primero que hacemos es evitar reconocer nuestra responsabilidad, tratar de que la culpa la cargue algo o alguien mas, con la simple intención de evitar el castigo.

Pero si logramos que alguien mas tenga la culpa, entonces nosotros estamos bien, no tenemos que corregir nada, ni preocuparnos por nada. Ahí es donde se pierde la oportunidad de aprender y mejorar con la experiencia vivida, es una lección de vida que no tomamos y que tendremos que repetir muchas veces. ¿Te ha pasado esto? ¿Lo has repetido muchas veces? ¿Cómo puedes aprender algo, si aparentemente no tuviste nada que ver?

La única forma de aprender, es reconocer nuestra responsabilidad en lo que paso, ya sea parcial o total. Es decir, nos damos cuenta de que hicimos algo mal y lo más importante es aprender la lección y no volver a repetirlo.

Muchas veces es más importante enfocarse en la solución del problema primero y luego revisar que es lo que salió mal o lo que se hizo mal. Ese es el aprendizaje. Si aprendemos la lección, crecemos como personas y como seres humanos. De esta forma ya no necesitamos guardar culpas ni arrepentimientos.

Yo creo en la responsabilidad personal desde el momento de tomar las decisiones, de hacer o no hacer. Si decido hacer algo, lo hago con la seguridad de que esa es mi decisión y asumo las consecuencias. ¿Por qué hacer algo, si sabemos que después tendremos que arrepentirnos?

En realidad, todo tiene consecuencias. Generalmente son buenas o digamos que son las consecuencias que esperamos, una relación causa – efecto conocida y aceptada. Otras veces las consecuencias son inesperadas o no deseadas.

Cada experiencia en nuestra vida, es parte de nuestra razón de estar en este mundo, es una lección que necesitamos aprender. Por eso es tan importante aprender a pasar de la culpa y el arrepentimiento, a la responsabilidad y el aprendizaje.

Saludos
 

lunes, 30 de diciembre de 2013

FELIZ INICIO DE AÑO 2014

 
Con el pensamiento del día, estamos leyendo el libro de Jorge Bucay "El camino de las lágrimas" y el texto toca el tema de la viudez, de la pérdida de la compañera o compañero de vida que en muchos casos, nos ha acompañado durante años.
 
Una amiga, me comentó que le había inquietado el texto, por que la hizo reflexionar sobre su situación, "estoy en la línea de los que pueden partir" me dijo. Esto me dio pie a escribir para ella y también lo comparto con ustedes:
 
 

"Todos en algún momento de nuestra existencia hacemos conciencia de que nada es para siempre y que también nosotros tenemos una fecha de caducidad, pero nadie sabe cuándo es el momento de concluir nuestra estancia en este mundo.

Eres muy afortunada, porque has llegado a esta etapa de la vida y tienes muchas bendiciones a tu alrededor. Cada día que despiertas, abres los ojos y te das cuenta de que sigues aquí, significa que tienes una nueva oportunidad de ser feliz, de disfrutar de todas las cosas que están a tu alcance el día de hoy, de disfrutar de tus seres queridos. Recuerda que la vida es solo presente. Mañana, quien sabe si estemos aquí mañana.

Te platico algo: yo en la adolescencia pensé en cuanto tiempo quería vivir y me dije que sería hasta los 70 años, cuando todavía fuera independiente y pudiera hacer todo por mí mismo, con mis facultades completas (no podría decir si en plenitud o no). Así que este año cumplí 55 y me quedan 15 más para aprender a vivir mejor, para compartir lo que voy aprendiendo y realizar las cosas que quiero hacer en esta vida.

La realidad es que nadie sabe si va a vivir 100 años. Muchas personas mueren en los primeros años, otros a mitad del camino, por ejemplo, Michael Jackson solo vivió 50 años y ni la fama, ni el dinero, le dieron más tiempo de vida. Otros más afortunados o desafortunados, según el caso, llegan a edades muy avanzadas, tanto que ya no pueden valerse por si mismos y los tratan como niños pequeños: les dan de comer, usan pañal, los ayudan a levantarse, algunos no pueden ni caminar. ¿Por qué es la diferencia? No lo puedo explicar.

Yo creo que cada uno de nosotros, llega a este mundo por una razón. Y en su momento, también por alguna razón, lo dejamos.




Entre ese paréntesis (como le decía Mario Benedetti a la vida), tenemos muchas cosas que hacer. Entre las tantas cosas que tenemos que hacer, hay dos muy importantes…

1.- Aprender. Somos seres espirituales viviendo la experiencia humana. Toda nuestra existencia nos la pasamos aprendiendo, hasta el último momento.

2.- Ser felices. Estamos en un mundo maravilloso, que en sí mismo encierra tanta belleza, que a veces no sabemos disfrutar de esos pequeños milagros que día a día nos toca vivir.

Es cierto que también lloramos y vivimos experiencias difíciles, dolorosas al extremo. Pero eso, también es parte del aprendizaje, de la experiencia de nuestra vida en la tierra.

Vive tu día, este día, como si fuera el mejor día de tu vida.

Date permiso de saborear, de sentir, de oler, de ver la inmensidad y el detalle de la naturaleza, siente el amor de las personas que te quieren, date permiso de ser simple, de reírte de tonterías, de valorar todo lo que tienes, de decir te amo, te necesito, te perdono.

Solo tenemos una vida. Hagamos que sea la mejor vida que podemos tener.

Cuando te toque llegar a la línea, como dices, que sea en plenitud, sin pendientes, sin nada guardado por vivir. Satisfecha y feliz de haber vivido. En paz contigo misma y con el mundo. Que puedas hacer tuyo el verso de Amado Nervo: nada te debo, nada me debes, estamos en paz."
 
 
No se trata de no tener miedo a morir, eso es natural. Es tu instinto de conservación haciendo su trabajo.
 
Se trata de vivir de una forma plena, hasta donde las circunstancias te lo permitan.
 
Empecemos un nuevo año, con la vista puesta en el futuro, sin lamentar nada de lo pasado, pero con los pies y la mente en el presente.
 
Feliz inicio de año 2014.

Ricardo

martes, 24 de diciembre de 2013

¡FELIZ NAVIDAD!


Recuerda:
lo más importante son las personas.


Estas festividades, además de ser hermosas tradiciones que nos dan la oportunidad de reunirnos con nuestros seres queridos, son una gran oportunidad de…

  • Perdonar esas pequeñas o grandes diferencias que en algún momento tuvimos

  • Expresar nuestro amor, que permanece a través de la distancia y el tiempo

  • Tener un pequeño o gran detalle con cada uno de ellos

  • Recordar que la vida es tan corta, que no podemos gastarla en resentimientos, rencor o indiferencia.

 

La vida se vive solamente en el presente

 
¡Vívela con toda la intensidad de que ere capaz!


¡Abre tu corazón!

 
¡Deja que el amor fluya y contagie a los demás!

 
¡Has que sea la mejor noche buena de toda tu vida!

 
¡Feliz Navidad!

 
Mis mejores deseos y muchas bendiciones para ti y los que amas.

 
 

domingo, 3 de febrero de 2013

LA GENTE FELIZ

Mas frases de Andrew Mathews...

"La gente feliz no solo acepta el cambio, ¡lo aprovecha!. Son las personas que dicen: ¿Por qué habría de querer que mis próximos cinco años fueran como los últimos cinco?"

Te puedes preguntar si realmente eres feliz, y hacer un ejercicio de honestidad contigo mismo. ¿Te falta algo para ser completamente feliz? ¿que es lo que te falta?

O se lo puedes preguntar a otras personas. Muchas te dirán que si, otras que mas o menos, como un término medio, otras que no, como crees que se puede ser feliz si tienen tal y cual problema, les falta tal cosa (generalmente son cosas externas).

Ahora, de que depende que te sientas feliz o no. ¿Quiza de la actitud de las otras personas?, o ¿de que tengas suficiente dinero?, o ¿de que consigas tal o tal cosa?

Por lo general, la gente cree que la felicidad solo se puede dar en momentos especiales y que se logra solo algunas pocas veces en la vida.

¿Porque no darnos la oportunidad de disfrutar las cosas que tenemos ahora, exactamente como las tenemos ahora y darnos permiso de sentirnos felices por el simple hecho de despertar, de estar vivos y tener otro día, digamos que otra oportunidad para ser felices?

Si te digo que no eres feliz porque no quieres, seguramente te sentirás molesto y encontrarás una y mil razones para explicar que no puedes ser feliz porque tu vida no es perfecta, porque no tienes algo, porque aún no terminas algo o que se yo, tantas y tantas razones que hemos puesto como condición para ser feliz.

Como decía Cantinflas, ¡ahí esta el detalle!

Yo creo que la cuestión básica sobre la felicidad es el concepto que tenemos de ella. Si pensamos que solo nos falta algo para ser felices, estamos condicionando nuestra felicidad a ese pequeño o gran detalle que creemos que nos falta. Así nos podemos pasar años y años posponiendo, algo qué es tan natural como respirar.

Dice Leonardo Stemberg que "la felicidad solo depende de la actitud que tienes ante la vida". Este concepto me gusta, porque entonces cada día de tu vida puedes intentar que sea un día feliz y solo depende de tu actitud. ¡imaginate!

La cuestión principal es que no nos damos permiso de ser felices, de disfrutar de las maravillas que la naturaleza y la vida nos ofrecen, condicionamos nuestra felicidad a tener algo, a que pase algo, a terminar algo, a que llegue algo... y así, se nos pasa la vida en la espera

Si cambiamos el concepto y dejamos de pensar que la felicidad no tiene porque depender de que se dé una circunstancia ideal en tu vida y que solo depende de la actitud que tienes ante la vida, todo se ve diferente.

Empieza el día con una gran sonrisa al mirarte al espejo y disfruta de todo lo que tienes. No todos los días vas a llegar a dormir con la misma sonrisa, pero que maravilloso será que lo logres un día al mes; que después lo logres un día a la semana, o dos, o tres. ¿cuanta felicidad puedes soportar?